Agradezco los comentarios de la gente que me lee, algunos animan a seguir pero no me otorga una mayor seguridad escribiendo, en esto sigo siendo inseguro.
Es difícil encajar críticas cuando no se reciben las palabras que a uno le gustan. Y sí, no les quitaré importancia, tal vez los anteriores post han terminado pareciendo de una absoluta prepotencia, pero nada más lejos de la realidad, quizás un exceso de “falsa” confianza que me incomodaba.
Trataré de poneros en situación. Durante el primer curso, hemos encajado una continua presión acerca del proyecto final. Durante ese año recibimos muchas alusiones a la dificultad del proyecto, la falta de tiempo sino se planifica bien, la importancia de un trabajo constante, alusiones a uno y otro proyecto, el misterio con el que lo abordan todo, etc
Una vez empezado, aun habiendo sido, durante el primer curso, un grupo de clase muy compacto, he podido observar como se genera competitividad entre los distintos equipos y como hay un distanciamiento general.
Tal vez todo esto sea normal, vivimos en una sociedad competente. Tal vez yo sea el primero y me este dejando llevar por esta nueva situación, pero no me hace feliz. Prefiero volver a sentir el compañerismo del curso pasado, la colaboración frente a la competencia.
Esta semana, nos han marcado las directrices para una primera entrega sobre la planificación del proyecto. Desbordado, ese ha sido mi primer síntoma.
Una gran cantidad de documentación que debemos preparar para dentro de 3 semanas ha conseguido devolverme a la realidad. De nuevo la presión por el proyecto.
Disponer de críticas, aunque no sean las que uno espera, dan suficientes motivos para seguir. No escribo al viento, alguien me lee.
Angel tienes que seguir haciéndolo! gracias a tus historias hay quienes entendemos muchas cosas en la vida,eso sí,según la capacidad que tenga cada cuál en la lectura! sigue así!
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