domingo, 17 de octubre de 2010

Escritos al viento

Agradezco los comentarios de la gente que me lee, algunos animan a seguir pero no me otorga una mayor seguridad escribiendo, en esto sigo siendo inseguro.


Es difícil encajar críticas cuando no se reciben las palabras que a uno le gustan. Y sí, no les quitaré importancia, tal vez los anteriores post han terminado pareciendo de una absoluta prepotencia, pero nada más lejos de la realidad, quizás un exceso de “falsa” confianza que me incomodaba.


Trataré de poneros en situación. Durante el primer curso, hemos encajado una continua presión acerca del proyecto final. Durante ese año recibimos muchas alusiones a la dificultad del proyecto, la falta de tiempo sino se planifica bien, la importancia de un trabajo constante, alusiones a uno y otro proyecto, el misterio con el que lo abordan todo, etc


Una vez empezado, aun habiendo sido, durante el primer curso, un grupo de clase muy compacto, he podido observar como se genera competitividad entre los distintos equipos y como hay un distanciamiento general.


Tal vez todo esto sea normal, vivimos en una sociedad competente. Tal vez yo sea el primero y me este dejando llevar por esta nueva situación, pero no me hace feliz. Prefiero volver a sentir el compañerismo del curso pasado, la colaboración frente a la competencia.


Esta semana, nos han marcado las directrices para una primera entrega sobre la planificación del proyecto. Desbordado, ese ha sido mi primer síntoma.


Una gran cantidad de documentación que debemos preparar para dentro de 3 semanas ha conseguido devolverme a la realidad. De nuevo la presión por el proyecto.


Disponer de críticas, aunque no sean las que uno espera, dan suficientes motivos para seguir. No escribo al viento, alguien me lee.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Entrevista con el Vampiro

Pues sí, al final después de una semana preparando la entrevista, llegó el gran día. Un cara a cara con el cliente, pero en este caso los vampiros éramos nosotros. Debíamos ser como pequeñas sanguijuelas capaces de chupar toda la (sangre) información a nuestro cliente.

Pasados 10 minutos de la hora, entraron 3 profesores al aula. Uno de ellos haría de cliente dado que los otros dos son los asignados a esta asignatura. En principio, al ser un profesor de otra asignatura, eliminábamos toda la presión. Pero lejos de la realidad porque la presencia, en la espalda, de los otros dos profesores me incomodaba. Es una sensación de evaluación continuada, la sensación de que aquí (con el proyecto) ya no se juega...

Hasta este momento y en la entrevista, hubieron algunas cosas que me desorientaron:
La primera, el hecho de que todo el tiempo nos recordasen que sólo haríamos una entrevista con el cliente. Este hecho hizo que muchas de las preguntas que todos formulábamos eran absurdas para la primera fase de análisis.

La segunda fue en la misma entrevista. Al principio, tomo una dirección que parecía algo complicada pero interesante, más tarde después de la pausa cuando vencía la primera hora de reunión, el cliente dio un importante giro al proyecto que cambió la visión que hasta ese momento tenía de él. Pasamos de gestionar una central de franquicias con sus respectivas tiendas a gestionar una tienda con conexión a otras y a su central. Ese cambio facilitará algunas tareas, pero desde mi punto de vista complicará otras.

Por alguna extraña razón no le tengo miedo a este crédito de síntesis, lo veo como algo claro y fácil, me da confianza... pero tal vez sea mi paranoia personal pero esa excesiva confianza molesta profundamente.